¿Se alquilan vientres en Argentina?

Por César Sánchez Sarmiento, director médico de Nascentis.

 Hoy nos despertamos con la noticia de que en Río negro una jueza autorizó que una mujer sea la portante de embriones logrados in vitro, para que una pareja homosexual tenga hijos. Los óvulos con los que se formaron los embriones pertenecen a una donante anónima, mientras que los espermatozoides corresponden a uno de los integrantes de la pareja.

A partir de allí, surgen varias preguntas:

 

¿Se alquilan vientres en Argentina?

El alquiler de vientre en nuestro país no existe, no está amparado por ninguna ley. El Código Civil dice que el hijo es de quien lo lleva en el vientre y lo pare. Por lo tanto, el alquiler de vientre sería algo así como: “El hijo es mío y yo te pago a vos para que lo lleves en tu panza, pero cuando lo tengas, es mío por contrato”. ¿Acaso no es difícil de comprender y hasta de aceptar?

 

¿Por qué entonces suceden casos como el de Río Negro?

Porque la manera de conseguirlo es realizando un pedido formal ante la Justicia y que sean los jueces quienes evalúen el caso y decidan qué hacer.

En Nascentis, por ejemplo, tenemos casos de parejas homosexuales que desean alquiler de vientre (para ellos es la única manera de tener hijos por fuera de la adopción) y esos casos están en la Justicia.

 

¿Estamos más cerca de que en Argentina la ley autorice este procedimiento?

En un país como el nuestro, el alquiler de vientres es un tema complejo, y centro de disputa y debate de muchas instituciones: diputados, senadores, gobernantes en general, organizaciones no gubernamentales, fundaciones, la Iglesia, entre otras.

Hay infinidad de conflictos éticos y morales que circundan a este tema, y por sobre todas esas cuestiones considero que el alquiler de vientre va en contra de la cultura argentina relacionada con los hijos, su crianza, su identidad.
 

Aquí, en tanto, la mirada del sistema está solamente en quien lleva al bebé en la panza, lo que demuestra que, si en algún hipotético momento llegáramos a tener al alquiler de vientre como una posibilidad legalmente reconocida, el eje debería ser compartido, y tanto quien paga para alquilar el vientre como quien lo alquila deberán ser igualmente contemplados por la ley. Y esto también necesita de un cambio cultural que a nuestro país, pienso, le va a llevar muchos años.
 

Ahora bien, a pesar de todo lo que acabo de decir, hay muchas parejas que se están animando a planteárselo como posibilidad e ir a la Justicia con pedidos formales. No nos sorprendamos que casos como el de Río Negro comiencen a ocurrir en otros sitios.

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