Gestar a mi sobrina

12 October, 2021

“Muchas veces me enfrenté a la pregunta acerca de cómo iba a hacer para entregar un bebé que llevé nueve meses en mi vientre. A allí estaba siempre dispuesta a volver a explicarlo: desde el día que comenzamos el camino de la Gestación por Sustitución tuve claro que era mi sobrina quien iba a estar en esta casita, en mi útero. Jamás lo dudé, ni un solo segundo”, dice Romina Mondragón, quien hace dio a luz a Guadalupe, la hija de su hermano Julián y su cuñada Andrea.

Esta pareja se había resignado a la idea de agrandar su familia, ya que Andrea había travesado muchos problemas de salud que afectaron sus posibilidades de llevar un embarazo. Pero un día llegó una llamada que les cambió la vida para siempre: Romina se ofreció a prestarles su panza, a gestar un bebé para ellos.

Antes de tomar esta decisión, Romina se aferró a “su equipo”, como llama a su marido y a sus cuatro hijos. “Todos sabíamos el deseo de mi hermano y mi cuñada de agrandar su familia. Mis hijos sabían qué tan fuerte era el deseo de sus tíos tener un hijo, así que el día que junto a mi marido les preguntamos si estaban de acuerdo con esto, no lo dudaron ni un poco”, cuenta Romina.

Así, después de la correspondiente solicitud judicial, llegó la sentencia, y luego el tratamiento. Y 14 días después de haber realizado la transferencia embrionaria, Andrea y Julián, junto a Romina y su “equipo”, supieron que Guadalupe estaba en camino. Y ellos, todos juntos, estaban haciendo escuela, enseñando a muchas personas que se puede, y que hay un amor enorme detrás de una decisión tan profunda. 

¿Cómo son las sensaciones durante el embarazo de un bebé que no es propio? Esta pregunta es otra constante cuando se habla de Gestación por Sustitución. “Lo viví con toda la plenitud y amor que viví los embarazos de mis hijos. Era mi sobrina a quien llevaba dentro, una vida, una bebé tan deseada y buscada que se merecía tener el mejor embarazo, y así fue”, relata Romina.

Guadalupe llegó el 12 de noviembre de 2020, y le tocó una familia grande: la de Andrea y Julián, sus papás; y la de Romina, su marido y sus hijos, que la vieron crecer en la panza, la cuidaron y la amaron durante nueve meses.

“La noche anterior le agradecí a mí útero, el órgano más importante, el que da vida, por todo el trabajo maravilloso que había hecho, por haber llegado a término. Y al otro día, conocí y conocimos a Guada, de este lado del mundo. Soy tan feliz de haber podido ayudarlos y aportado para cumplir este gran sueño. Jamás olvidaré la imagen de Andrea y Julián entrando a su casa con su hija, como familia. Eso me hizo sentir que todo lo que hice fue lo mejor, y que no me arrepiento ni me arrepentiría de volver a hacerlo”, sostiene esta mujer valiente, ahora tía y madrina de Guadalupe.

Romina dice que a lo largo de este proceso sintió y recibió mucho respeto y aliento, incluso de quienes no estaban de acuerdo con lo que estaba haciendo
“Sabemos que todo esto es muy nuevo en Argentina, que hay muchas dudas. Lo mejor que pueden hacer las parejas que necesitan recorrer este camino es consultar. Hay equipos muy preparados para poder guiarlos y acompañarlos”, cerró 

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